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En las más prestigiosos torneos de poker, se juega desde hace décadas a la modalidad Texas Hold’em, lo que no quiere decir que existan otras modalidades que arrastren a las mesas a multitud de potenciales jugadores. Una de estas variedades es el Omaha Poker.
El Omaha es bastante parecido al poker caribeño o al Hold’em, pero con ligeras variaciones, que hacen que las manos en disputa sean más altas. Todo jugador comienza una partida de Omaha recibiendo cuatro cartas boca abajo, que tan sólo nosotros podremos ver. Estas cuatro cartas reciben el nombre de hole (hoyo, agujero).

Como en la mayoría de variedades de póker, el Omaha se juega con blinds (ciegas), unas apuestas obligatorias que hacen, por turnos, dos de los jugadores de la mesa. Tenemos la ciega grande y la pequeña, que suele ser la mitad de la primera, y que es el primer dinero que entra en cada jugada en el bote.
Una vez que se han repartido las cartas del hole y las apuestas ciegas están en el centro de la mesa se procede a la primera ronda de apuestas, empezando por el primer jugador a la izquierda de aquel que ha depositado la ciega grande. Cuando todos los jugadores han hecho esta primera apuesta, basándose únicamente en las cartas de su hole, tres cartas comunitarias son repartidas boca arriba en el centro de la mesa. Se trata del flop, tras el cual tiene lugar una segunda ronda de apuestas, siguiendo el mismo orden de la primera.

Después de esta segunda ronda de apuestas, aparece la cuarta carta boca arriba, el turn (o fourth street) y se inicia la tercera ronda de apuestas, tras la cual aparece el river (o fifth street), la quinta y última carta de la partida, completando el quinteto de cartas boca arriba. De estas cinco cartas, el jugador debe escoger tres que tendrá que combinar con dos cartas de su hole y combinar de esta manera una jugada, de las que entran en la escala del póquer clásico, desde la carta más alta hasta la escalera real.
Comienza entonces la última ronda de apuestas. No todos los jugadores habrán llegado a ellas, pero si varios de ellos permanecen se enfrentan cara a cara subiendo e igualando las cantidades apostadas, hasta que uno de los dos se plante o se igualen las cantidades.
La principal diferencia entre el Hold’em y el Omaha es la cantidad de cartas con las que cada jugador comienza, siendo dos en la primera variedad y cuatro en la segunda. Esto nos puede llevar a engaño; si en Omaha recibimos un hole de cuatro reyes no tendremos poker, ya que debemos escoger únicamente dos de las cartas de nuestro hole para combinarlas con las cinco que van del flop al river.

Después del flop en Hold'em, una mano hecha (como un trío) es normalmente la favorita contra una drawing hand (como cuatro cartas en proyecto para una escalera). En Omaha éste no es el caso, debido a que hay muchas formas de hacer una mano realmente buena. Con estos “draws” puedes hacer muchas apuestas, ya que el número de posibilidades es mucho mayor.
